Existen más de mil variedades de mangó en el mundo. En
el barrio Sabana Llana de Juana Díaz, fructifican 105
de ellas. Una visita a la Subestación Experimental
Fortuna, adscrita al Colegio de Ciencias Agrícolas del
Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) permite
percibir colores intensos que van desde el amarillo
hasta el púrpura profundo, aromas delicados o
punzantes, sabores sorprendentes que desafían la
expectativa del paladar.
Al caminar entre las filas de los árboles de mangó -cuya
altura permite alcanzar las frutas con las manos- se
aprecian hasta tres variedades distintas por árbol,
gracias a una eficiente técnica de injerto. El
agrónomo Pedro Vázquez va presentando variedades de
este fruto oriundo de la India: “Éste es Pascual y
llega a pesar nueve libras. Aquí tenemos a Tommy
Atkins, que parece una manzana roja y madura de
adentro hacia fuera. Éste es Keitt o Mangó oro, y a
éste se le conoce como Colombus Kidney por su forma de
riñón.”
La colección de mangó cubre 30 de los 283 acres de
terreno que conforman la estación ubicada en los
llanos costaneros del sureste de Puerto Rico. Allí se
desarrollan investigaciones con frutales, hortalizas y
farináceos, en áreas como introducción de nuevas
cosechas, fertilización, riego, control integrado de
plagas, herbicidas y evaluación de germoplasma.
“Un germoplasma es material vegetativo vivo de una
variedad específica. Se hace a nivel mundial para que
siempre se mantenga esa variedad. Fortuna se funda en
1959 y comienzan a traer material de distintas partes
del mundo para hacer las diferentes colecciones. Aquí
han venido de lugares tan remotos como Suráfrica
buscando variedades particulares para introducirlas al
mercado hindú”, explicó la entomóloga Irma Cabrera
Asencio, quien también forma parte del personal
científico de la subestación junto al agrónomo Luis
Rivera Martínez y el horticultor Rubén Vélez Colón.
A pesar de que -por carecer de la infraestructura
necesaria- los mangoes de Fortuna se venden localmente,
es allí donde se han llevado a cabo las
investigaciones para la exportación de este fruto.
“Evaluamos cualidades tales como resistencia, color,
producción y tamaño para determinar las variedades más
aptas para el mercado. |
|
Los gustos varían de acuerdo con el país. A los
hindúes les gustan amarillos, mientras que los
europeos los prefieren rojos. En Puerto Rico, gusta
mucho el Palmer. Las frutas para exportación son bien
selectas, sin fibra, de colores atractivos y tamaño
grande”, comentó Cabrera.
Además, se condujeron investigaciones para determinar
el tiempo y temperatura ideales a los que se cuecen
las larvas de la mosca dentro del mangó -un requisito
para su exportación a Estados Unidos- sin que la fruta
pierda su atractivo físico para el consumidor. A
través de las pruebas de baños concluyeron que el
mecanismo más eficaz es hervirlos durante siete
minutos a 113 grados, parámetro adoptado por los
controles aduaneros de Estados Unidos.
También se hacen pruebas para procesado y envasado de
jugos en conjunto con el Programa de Tecnología de
Alimentos del RUM. Estudiantes de ese departamento
llevan a cabo sus trabajos de investigación en
Fortuna.
“Tengo dos estudiantes haciendo tesis en vegetales.
Uno trata de identificar especies de hongos y
bacterias en el cultivo de la cebolla. Otra tiene que
ver con la identificación de un insecto que causa
daños en cultivos de tomate y maíz, centrándose en la
dispersión entre un cultivo y otro y en enemigos
naturales que pueden disminuir las poblaciones de ese
insecto”, dijo Cabrera.
En cuanto al control de plagas, Vázquez explicó que
por lo general se hace una sola aplicación por año de
fungicidas e insecticidas hasta antes que la fruta
comience a crecer, de ahí en adelante se usan
controles biológicos. “Entre ellos, Bacillus
turigensis, una bacteria para controlar
lepidópteros y Nimix, un extracto del árbol de
Neem”, dijo.
Aunque los mangoes son los protagonistas de la
subestación, lo que más se vende es aguacate. En
Fortuna se cultivan ocho variedades comerciales.
Además, se desarrollan y evalúan variedades de
frutales tropicales tales como quenepas, nísperos,
acerolas, carambolas, guayabas y guanábanas. También
se investiga sobre las hortalizas de mayor potencial
para el sur de la Isla: tomates, repollos, brécol,
berenjenas, pimientos, ajíes, calabazas, melones,
sandías, pepinillos y cebollas. |

En Fortuna se cultivan 105 variedades de mangó,
aproximadamente una décima parte del millar que existe en
el mundo.

De
izquierda a
derecha, un
ejemplar de Tommy Atkins,
uno
de los mangoes preferidos en
Europa. De
piel
delgada y
color rojo
manzana,
tiene la
virtud de
que con un
corte
longitudinal puede
desprenderse
limpiamente la
semilla
dejando un
espacio
para
rellenar con
queso, yogurt, o
cualquier
otra
delicia. Al
centro, la
variedad
conocida
como
Pascual,
que
llega a
pesar
hasta
nueve
libras,
junto
al Damasco,
que
alcanza
apenas
algunos
gramos.

Al
caminar
entre
las
filas de los
árboles de
mangó -cuya
altura
permite
alcanzar
las
frutas con
las
manos- se
aprecian
hasta
tres
variedades
distintas
por
árbol,
gracias a una
eficiente
técnica de
injerto.
|