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Melocotones borincanos |
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Una abundante cosecha de melocotones fue el producto
de la primera recogida efectuada durante la segunda semana de abril
en la Subestación Experimental Agrícola de Adjuntas como parte de un
proyecto de investigación sobre la adaptación al trópico de esta
fruta de zonas templadas, que lleva a cabo el Recinto Universitario
de Mayagüez (RUM) en conjunto con la Universidad de Florida.
“Estamos esperanzados; queremos darle una alternativa al agricultor
de la montaña, un producto más que puede mercadearse”, afirmó María
del Carmen Librán, directora del Departamento de Horticultura del
RUM y líder del proyecto.
De hecho, agricultores privados ya han iniciado este cultivo en
Lares, Orocovis y Aibonito. Cuatro son las variedades seleccionadas
y mejoradas para que puedan crecer en el trópico: Florida Gold,
Florida Glow, Florida Beauty y Prince; ésta última ha resultado ser
la más prolífera. Tienen ligeras diferencias, como el color de la
pulpa, el tamaño, dulzura y acidez. La cantidad de frutos recogidos
en un primer pase superó las expectativas.
“Las temperaturas bajas de enero y febrero estimularon la florecida
y las prácticas de cultivo como el abonamiento y control de plagas
contribuyeron a la abundancia de esta cosecha”, explicó Librán.
Existen cuatro cultivares de melocotones tropicalizados en las
subestaciones experimentales de Adjuntas y Corozal. Ya están en su
tercer año de sembrados, que es cuando comienzan a producir.
Actualmente se recopilan datos tales como peso, diámetro y número de
frutas por árbol. Evelio Hernández es el técnico de investigación
tanto en el predio de Adjuntas como en el de Corozal.
Una de las preocupaciones iniciales de los investigadores quedó
descartada con la tesis de la estudiante graduada Alexandra Delgado,
quien demostró que el insecto Diaprepes abbreviatus (conocido como
vaquita de la caña) no ataca los árboles de melocotón. Esta plaga
que afecta a 270 especies de plantas y particularmente a los
cítricos en las montañas de Puerto Rico. Delgado presentó los
hallazgos de su investigación -dirigida por el doctor Ángel
González, catedrático asociado de Entomología del Departamento de
Protección de Cultivos del RUM y entomólogo del proyecto- en la
reunión anual de la American Horticultural Society celebrada el
pasado junio en Austin, Texas.
Sin embargo, la mosca frutera -cuya especie está en proceso de
identificación - sí ha causado daños a los frutos. Actualmente se
evalúa el modo de evitar a este huésped no bienvenido. Uno de los
objetivos es combatirla a través de controles biológicos y trampas,
aunque también es posible recoger los melocotones antes de que se
maduren por completo, pues la mosca oviposita en los que están
bastante maduros.
Este estudio se lleva a cabo en conjunto con la Universidad de
Florida, desde donde se estudia la adaptación de este cultivo a
cuatro latitudes subtropicales y tropicales. Los investigadores
principales allá son Bob Rouse y Phil Stansly, respectivamente a
cargo de los aspectos de horticultura y entomología.
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Más
de un quintal de melocotones
fue
el producto
del primer pase
de cosecha
de melocotones
tropicalizados
en Adjuntas.
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Los
árboles
comienzan a
fructificar en
su
tercer
año de
sembrados.

El
intenso color y
dulzura de
estos
melocotones los
hace
atractivos
para el
mercado.

En
algunos
casos, el peso de
las
frutas ha
hecho
descender
las
ramas
hasta el
suelo.

Las
temperaturas
bajas de
enero y
febrero
estimularon la
florecida.

María del Carmen Librán,
líder del
proyecto,
junto a Evelio
Hernández,
técnico de
investigación
tanto en el
predio de
Adjuntas
como en el de
Corozal. |
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